Receta saludable de la semana: “gratinado de espárragos trigueros”

Buenas tardes a todos.

Hacía mucho que no os traía una receta saludable, y en este caso, lo hacemos por todo lo grande. Se trata de un plato sencillísimo de elaborar, pero con un nivel nutritivo y de sabor espectacular.

Los protagonistas son los espárragos trigueros y sus actores secundarios, el resto de hortalizas que a continuación os muestro.

INGREDIENTES (RACIÓN):

– Espárragos trigueros: 100 gr.

– Zanahoria: 30 gr.

– Cebolleta: 30 gr.

– Pimiento rojo: 30 gr.

– Pencas de coliflor: 30 gr.

– Leche desnatada: 10 ml. (una cucharada sopera)

– Queso rallado: 7 gr.

– Aceite de oliva: 10 ml. (una cucharada sopera)

– Albahaca: un pellizco

ELABORACIÓN:

El primer paso será lavar, pelar y trocear todas las hortalizas con las que vamos a cocinar. A los espárragos deberemos quitarles la parte dura para que luego al comerlos no resulte desagradable.

IMG_20150611_102620

Sofreímos la cebolleta, la zanahoria y el pimiento en un primero momento. Después, añadiremos los trigueros, junto con las pencas de coliflor, a los demás ingredientes. Mezclamos todo bien.

IMG_20150611_102651

Ahora es el turno de añadir la leche y dejar reposar. Posteriormente, condimentamos con la albahaca y emplatamos. El toque final vendrá de la mano del queso rallado, el cual esparciremos por encima. Podremos gratinarlo al horno o, como es mi caso, al microondas.

IMG_20150611_141006

ANÁLISIS NUTRICIONAL (RACIÓN):

* Calorías: 178.6

* Carbohidratos: 11.5 gr.

* Proteínas: 6.36 gr.

* Grasas/lípidos: 11.907 gr.

Como podéis comprobar, estamos ante una receta muy baja en calorías, pues sus principales ingredientes son hortalizas, las cuales además aportan vitaminas, antioxidantes y fibra. La parte proteica viene de la mano del queso y del chorrito de leche, pero no podemos decir que la cantidad de proteínas sea elevada.

Ideal de primer plato con un pescado azul y una fruta de temporada (ciruela, cereza, albaricoque…) para redondear un completo y nutritivo menú.

Espero que os haya gustado la entrada de hoy y que os sirva para poner en práctica todo vuestro talento bajo los fogones.

Un saludo!

 

Anuncios

Diccionario nutricional: dieta

Buenos días a todos.

Hoy empezamos por el principio. En el campo de la nutrición y sobre todo, en el de la dietética, la palabra dieta es uno de los primeros pilares teóricos y prácticos que aprendemos los profesionales de este mundo. Podríamos decir que junto con el ejercicio físico son la base de un estilo de vida saludable.

Pero, ¿realmente usamos este término con propiedad, o hablamos de dieta solamente asociada a la pérdida de peso?

QUÉ ES UNA DIETA

Según la RAE posee varios significados:

1. Régimen que se manda observar a los enfermos o convalecientes en el comer y el beber.

2. Privación completa de comer.

3. Conjunto de sustancias que regularmente se ingieren como alimento.

Aquí en Dsobremesa nos quedamos con ésta:

“Conjunto de sustancias alimenticias que componen el comportamiento nutricional de los seres vivos”. (http://definicion.de/dieta/)

Es evidente por tanto, que todo el mundo seguimos una dieta pues todos nos alimentamos diariamente. La cuestión es saber elegir la más adecuada para cada uno de nosotros y de nuestras necesidades.

Así surgen muchos tipos de dietas:

* DIETA HIPOCALÓRICA

Este tipo de dietas, como su nombre indica es baja en calorías, concretamente está compuesta por un número de calorías inferior a la que una persona necesita en reposo. Por eso, están indicadas normalmente para aquellas personas que quieren bajar de peso por motivos de salud (sobrepeso, obesidad, diabetes, hipercolesterolemia…) o bien por motivos estéticos.

Fuente: Google

Fuente: Google

Hay que decir que en este tipo de dietas no se elimina ningún grupo de alimentos, simplemente aparecen en cantidades mínimamente necesarias. Si se sigue correctamente, ofrece buenos resultados pues desaparece el efecto rebote. Esto es debido a que se come de todo de manera equilibrada.

* DIETA HIPERPROTÉICA

Fuente: Google

Fuente: Google

Dieta caracterizada por el elevado consumo de alimentos ricos en proteínas y por el descenso en el consumo de alimentos ricos en carbohidratos y en grasas. Es usada normalmente por culturistas o deportistas que quieren aumentar su masa muscular y bajar su nivel de grasa al máximo. Sus recomendaciones deben estar prescritas por especialistas en nutrición deportiva.

Evidentemente este tipo de dietas no es indicado para la población general, aunque se hayan extendido ciertas “dietas milagro” con dichas características, pues su peligrosidad está más que demostrada: daña el riñón y el hígado, además puede dar lugar a problemas digestivos debido, entre otros, a la ausencia de fibra en la dieta. Por añadir un efecto más, existe el riesgo de padecer descalcificación ósea.

* DIETA DISOCIADA

Se trata de una dieta que separa alimentos dentro de una misma comida, teniendo en cuenta sus principales componentes. Existen varios modelos, pero normalmente se trata de evitar mezclar grasas y proteínas, con carbohidratos.

Fuente: Google

Fuente: Google

¿De dónde viene dicha idea de dieta?

Algunos “especialistas” asocian que cada macronutriente requiere un pH diferente en el estómago para su correcta digestión, por lo que según ellos, es recomendable separarlos en las comidas para su correcta asimilación.

Algunos de los efectos negativos de esta dieta es un déficit vitamínico, mineral y calórico, con la consiguiente gravedad que ello supone: irritabilidad, insuficiente descanso, problemas digestivos, debilidad, falta de energía, anemia, contracturas musculares…

* DIETAS TERAPÉUTICAS

En este apartado encontramos infinidad de dietas:

– Dieta basal

– Dieta en la insuficiencia renal.

– Dieta controlada en sodio.

– Dieta en la diabetes.

– Dieta en el paciente oncológico.

– Nutrición enteral y parenteral.

Cada una de ellas está indicada para tratar una patología o en el caso de la dieta basal, constituye el último escalón de una dieta progresiva para el paciente hospitalario.

Ya hemos hablado de lo que es una dieta y los tipos que existen de manera muy resumida. Ahora vamos a hablar de lo que NO es una dieta.

QUE NO ES UNA DIETA

Una dieta no es aquella que te promete una rápida pérdida de peso sin esfuerzo. Si ese es su principal reclamo, huye despavorida porque acabarás pagándolo caro (y digo bien, cuando hablo de pagar).

Una dieta no es aquella que aparece plasmada en programas de televisión, revistas de moda, folletos de publicidad o en carteles que promocionan un producto y en la que te garantiza que no pasarás hambre. Porque “¡Ay amigo/a!” sí que lo vas a pasar…

Una dieta no es la que está prescrita por alguien ajeno al mundo de la nutrición, que haciendo uso del tan afamado término “intrusismo” se sube al carro de la desesperación de los que quieren perder peso. Importante saber dónde vas y quién te está asesorando para perder peso. No dudes en preguntar por su titulación, y mi consejo es que si no se trata de un técnico en nutrición y dietética o un diplomado en lo mismo, no sigas adelante.

Una dieta no es aquella en la que se te obliga a tomar productos para conseguir un determinado peso en un determinado periodo de tiempo. Los buenos profesionales nunca te hablarán de semanas, meses o años pues está en tí en mayor medida, llegar a tu peso deseado. Cambiar de hábitos no es fácil y, por supuesto, no será a corto plazo, ya que conlleva modificar un estilo de vida que seguramente lleve implantado mucho, mucho tiempo.

Y, por último, una dieta nunca pondrá en riesgo tu salud eliminando de ella determinados alimentos y potenciando el consumo preferente de otros. Un buen profesional adaptará dichas pautas a tu estilo de vida, a tus gustos, a tus patologías/alergias o intolerancias (si las tienes) y a tus necesidades calóricas.

Espero que os haya quedado claro qué es y qué no es una dieta y que si tenéis cualquier duda, sugerencia o comentario, la hagáis aquí en Dsobremesa. Estaré encantada de recibiros 😉

Un saludo!

Receta saludable de la semana: quinoa con verduras

Buenas tardes a todos.

Como ya prometí en este post, y como me considero una persona de palabra, aquí traigo una receta con quinoa. He de decir que se trata de un plato ultramegasencillo en el que el “pseudocereal” es el protagonista absoluto.

Allá vamos:

INGREDIENTES (POR RACIÓN):

– Quinoa: 40 gr. (en crudo)

– Zanahoria: 20 gr.

– Calabacín: 20 gr.

– Cebolleta: 20 gr.

– Ajo: 3 gr. (medio diente de ajo aproximadamente)

– Aceite de oliva: 10 ml.

– Albahaca: un pellizco.

– Agua: en un principio, 80 ml. (el doble que de quinoa) pero luego se puede ir añadiendo más cantidad.

ELABORACIÓN:

Ponemos en una cazuela o recipiente adecuado el aceite, el ajo, la cebolleta, la zanahoria y por último el calabacín. Rehogamos. A continuación, añadimos todo el agua y dejamos que hierva. Esto lo hacemos pensando sobre todo para que la zanahoria quede bien cocida. Pasados 10 minutos, echamos la quinoa y vamos moviendo lentamente.

IMG_20140501_141034

Como debe cocer entre 18-20 minutos, lo normal es que tengamos que añadir más cantidad de agua. Todo ello también dependiendo de cómo te guste la quinoa, más o menos hecha.

Pasado ese tiempo, se retira y emplata.

IMG_20140502_011808

Veredicto: yo la probé reciente a temperatura caliente y también al día siguiente pero esta vez, fría. Aunque ambas están deliciosas, no tengo duda en decantarme por la segunda opción; es decir, fría.

ANÁLISIS NUTRICIONAL (RACIÓN):

* Calorías: 254.8

* Carbohidratos: 28.6 gr.

* Proteínas: 7.6 gr.

* Grasas/lípidos: 12.4 gr.

Como podéis apreciar, esta receta es bastante hipocalórica por tanto puede ser consumida perfectamente en una dieta para perder peso. Además, la quinoa es rica en proteínas y las verduras aportan vitaminas, minerales y fibra, por lo que se convierte en un plato muy completo.

Ideal si se acompaña por un pescado azul y una fruta de temporada como la fresa, el albaricoque o la ciruela.

Finalmente he de decir que he quedado fascinada con este producto, por lo que no será la última receta en la que incluya quinoa.

Espero que vosotros también disfrutéis de ella.

Un saludo!