Desmontando mitos: “yo no tomo lechuga por la noche porque retiene líquidos”

Hola a todos.

Llevo bastante tiempo queriendo subir esta entrada ya que es una de las frases y mitos que más me repiten en consulta; y como siempre mi cara es de estupefacción y de rabia.

Vamos a explicar lo primero de todo qué es eso de “retener líquidos”, ya que hay mucha gente que lo usa a su antojo y con poco sentido.

La retención de líquidos es la consecuencia de acumular líquidos en los tejidos del cuerpo. Pues bien, cuando hay un desequilibrio entre las fuerzas que regulan el paso de los líquidos de una zona a otra, se da este problema; que no es otro que un síntoma de otras patologías subyacentes (hormonales, inflamatorios, circulatorios…)

Suele aparecer en pies, tobillos, rodillas, abdomen…

Fuente: Google

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Entonces, ¿qué relación existe entre comer lechuga por la noche y la retención de líquidos?

La lechuga es un alimento muy consumido por toda la población en general, pero aún más por la población que se somete a dietas de adelgazamiento.

Nutricionalmente, esta hortaliza posee un 96% de agua, además de vitaminas (A, C, tiamina, riboflavina…) y minerales como el calcio, el hierro, el magnesio, el zinc y el potasio, mineral en el que es especialmente rica. Decir que por contra, posee muy poco sodio.

Finalmente, destacar su aporte en fibra y su bajo valor calórico: 100 gramos de este alimento, solamente añaden 14 calorías.

Fuente: Pinterest

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Por todo esto, al ser muy rica en agua y en potasio y muy baja en sodio, la retención de líquidos no puede aumentar tras consumir lechuga y tampoco si se hace por la noche (es indistinto el momento del día en el que se consuma un alimento para aportar más o menos retención, calorías…) Eso sí, si en, por ejemplo, la ensalada que tomemos de lechuga, añadimos un aliño con mucha sal, ésta sí conseguiría aumentar la retención, pero la responsabilidad recaería en la sal y no en la lechuga, evidentemente.

Así pues, si queréis prevenir este síntoma que se da en muchas personas, lo mejor es:

  • Evitar alimentos muy procesados, precocinados, conservas, aliños muy sabrosos, salsas…
  • Beber líquido suficiente (dependiendo de la actividad física, edad…)
  • Consumir alimentos ricos en potasio como frutas, verduras y hortalizas (entre ellas, la lechuga), de manera diaria y otros bajos en sodio como las legumbres, el arroz…
  • Hacer ejercicio físico regular, adaptado y personalizado.

Espero que os haya servido para desmontar otro de los mitos más extendidos en el mundo de la nutrición.

Un saludo!

 

¿Cuánto te preocupa tu colesterol?

Hoy os traigo dos noticias, la primera: ¡hoy hace un año que nació dsobremesa! y sólo tengo muestras de agradecimiento a todos y cada uno de los que habéis contribuido y aportado vuestro granito de arena para que vayan surgiendo nuevas entradas e ideas.

Así que, inauguramos “nuevo año” con esta entrada, que supone la segunda noticia: mañana día 19 de Septiembre se celebra el “Primer Día Nacional Contra el Colesterol“, impulsado por el Instituto Flora con el apoyo de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas (FEDN) y la Sociedad Española de Médicos de Atención primaria (SEMERGEN).

Fuente: Google

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La hipercolesterolemia (niveles de colesterol en sangre superiores a 200 mg/dl) es una de las grandes preocupaciones de nuestro colectivo sanitario y por suerte, dicha preocupación se está extendiendo en casi toda la población.

¿QUÉ PREMISAS HAY QUE SEGUIR PARA MANTENER UNOS NIVELES DE COLESTEROL ADECUADOS?

Sobre todo, desde la edad infantil hay que promover un estilo de vida saludable. Esto es un tópico pero es necesario y hay que hacer especial hincapié en las siguientes recomendaciones:

– Consumir frutas y verduras de forma regular en nuestra dieta (las famosas 5 al día siguen siendo imprescindibles).

– El pescado azul (atún, salmón, chicharro, sardinas…), ricos en ácidos grasos omega 3 ayudan a regular los niveles de colesterol en sangre, por lo que se aconseja consumir mínimo una ración semanal.

Fuente: Google

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– Es fundamental realizar una actividad física regular pues así aumentaremos el colesterol bueno y disminuiremos el malo, logrando un equilibrio saludable.

– Disminuir la ingesta de grasas saturadas (aumentan el colesterol malo ó LDL) y de grasas trans (aumentan el colesterol malo ó LDL y disminuyen el colesterol bueno ó HDL) presentes en embutidos, mantequillas, bollería industrial, alimentos precocinados…

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FALSOS MITOS ASOCIADOS AL COLESTEROL

El principal alimento cuyo consumo está erróneamente asociado a aumentar el nivel de colesterol es el huevo.

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Pues bien, “los estudios realizados en los últimos treinta años concluyen que el huevo por sí solo carece de una capacidad relevante para aumentar los niveles de colesterol y que éstos guardan mucha más relación con la ingesta de grasas saturadas. (…) el cuerpo sólo absorbe entre un 30-50 % del colesterol que consume con los alimentos, a diferencia de la grasa saturada, que es asimilada por el organismo al 100%”. ( “Comer o no comer. Falsedades y mitos de la alimentación”, Antonio Ortí, Ana Palencia y Raquel Bernacer).

 

Por tanto, una persona con hipercolesterolemia puede consumir hasta tres raciones de huevo completo a la semana, mientras que quien no la padece puede, sin problema, aumentar hasta las siete el número de raciones semanales. Estamos refiriéndonos a la yema, ya que las claras, pueden tomarse incluso diariamente.

Para finalizar, es importante destacar que la hipercolesterolemia es un grave factor de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y que antes de llegar a la medicación es más recomendable revisar nuestra dieta y nuestra actividad física.

Un saludo!