Consultas en consulta

Buenos días a todos.

Como ya sabéis, soy dietista-nutricionista y entre las muchas de las facetas que tenemos en nuestra profesión, a la que yo dedico la mayor parte de mi tiempo laboral es a pasar consulta de nutrición.

Es donde más he aprendido, no solo a tratar con distintas patologías y a elaborar dietas de todo tipo; sino a “lidiar” (muchos compañeros me entenderéis, y sabréis que no exagero al usar este verbo) con algún que otro paciente que te pone las cosas un tanto complicadas.

Hoy la entrada recopila las consultas más frecuentes (alguna no tan frecuente, ¡gracias a Dios!) con las que me encuentro a diario y espero que sirva para aclarar algunas cuestiones, y también para mostraros un poco más acerca de nuestra labor. Son frases textuales que he ido apuntando durante una temporada, así que son totalmente verídicas

Caso 1

-Paciente: “¿Cuánto calculas que voy a perder de aquí a un mes?”

Esta es una consulta bastante recurrente y que sinceramente, me irrita bastante pues se suele tratar de pacientes que quieren “quitarse de en medio rápidamente el peso”, hacer alguna que otra burrada y no cambiar de hábitos a largo plazo. Yo siempre les respondo lo mismo: “no soy pitonisa ni adivino el futuro, así que eso depende más de tu constancia y cambio de chip que de un número sin más”.
No se puede generalizar, pero normalmente lo ideal es perder entre 500 gr. y 800 gr. a la semana, todo depende de la cantidad de peso que se necesite perder; del acúmulo de grasa y dónde se localice y del estilo de vida que se lleve a cabo.
Caso 2:
– Paciente: “No me gusta cocinar, si me haces una dieta con platos muy elaborados no la voy a poder cumplir”.
De todos es sabido que si cocinamos nuestros propios alimentos, además de añadir lo que nosotros sabemos que es bueno, estamos empleando (normalmente) alimentos reales. Sucede todo lo contrario al uso de alimentos precocinados, procesados o ya elaborados. Estos últimos como todos sabemos, aunque parece que no a todos nos importa, son de muy bajo nivel nutricional, aportándonos en mayor medida grasas trans, azúcares simples, sal…o lo que es lo mismo, dejando de aportarnos proteínas de alto valor biológico, grasas insaturadas, vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes, carbohidratos complejos…propios de los alimentos frescos.
Fuente: Google

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Por tanto, además de hacerles ver esta realidad, intento hacer recetas sencillas, con preparaciones culinarias como plancha, microondas…para que entiendan que si no se cocina, es casi imposible llevar un estilo de vida saludable.
 Caso 3:
– Paciente: “En el trabajo no paro. ¿Tan importante es que haga ejercicio? ¿Con hacer la dieta bien no basta?”
Les suelo responder que sí que es tan importante hacer ejercicio y que no, no basta con hacer bien la dieta. El tener un trabajo moderadamente activo no significa que se haga ejercicio físico de forma regular. Quiere decir que no estás tanto tiempo sentado. Punto.
En esta entrada de hace algunos meses, os explico la importancia de combinar ejercicio físico con alimentación saludable.
Caso 4:
– Paciente: “Yo vengo aquí por mi marido, para que me deje tranquila. Yo no estoy nada motivada para hacer esto”.
La primera frase es lapidaria para cualquier profesional y más, cuando se trata de la salud de cada uno; de la cual antes que nadie, debería preocuparse uno mismo y no hacerlo por los demás.
Estos pacientes, que además vienen desmotivados, suelen abandonar el asesoramiento pasadas unas semanas a pesar de haber perdido peso, ya que les supone mayor esfuerzo alimentarse bien que el beneficio de ganar en salud. Triste, muy triste.
Caso 5:
– Paciente: “Este fin de semana lo tengo a tope: el jueves cena con amigos, el viernes un cumpleaños, el sábado una despedida de soltero y el domingo, ya sabes que me gusta tomarme mi vermucito”.
Partimos de la base de que para ciertos pacientes la semana tiene 3 días y el fin de semana, 4 (como es este caso), y eso ya es empezar mal. Si que es verdad, que por causas ajenas, a veces, todo se pone en contra y se juntan los eventos. Pero ahí es cuando entran en juego tu fuerza de voluntad y tus prioridades. Todos alguna vez tenemos que decir que no a algo que nos apetece porque va en nuestra contra. Pues en este caso sucede lo mismo. De esos cuatro acontecimientos, habrá alguno que no pase nada por que te lo pierdas. Así que yo suelo hacerles ver que no todo tiene que girar en torno a la comida, y que por no ir a cenar con unos amigos un día, no pasa nada. Puedes verles después de la cena. O que el vermucito que tanto nos gusta, solo aporta un placer efímero, y que se puede pasar sin él. Y sí lo reconocen.
 Caso 6:
– Paciente: “Si esta quincena lo he llevado genial. No me he pasado nada, he seguido  la dieta en su totalidad y he hecho tres días a la semana ejercicio, ¿por qué he bajado tan poco de peso?”
Hay algunos pacientes que te dicen eso y que sabes ya, porque les vas conociendo, que ni está hecha tan bien la dieta, ni han hecho tantos días ejercicio ni han sido tan pocos los excesos.
Foto: Keep calm and love nutrition

Foto: Keep calm and love nutrition

Pero en otros pacientes en los que la bajada de peso ha sido muy gradual y constante, esto suele tener una explicación lógica: si bajamos grasa y cogemos masa muscular, el peso apenas se va a mover. Es como una balanza. Si ambos parámetros suben, subiría el peso; si bajan, bajaría el peso. Pero si uno sube más o menos lo mismo que el otro, el peso va a mantenerse. Eso sí, lo ideal es que sea la grasa la que baje y la masa muscular la que suba, lógicamente; pues en ese caso, será cuestión de días que el peso vuelva a bajar.
Y a continuación, una caso concreto, por suerte, nada habitual que trabajé hace muy poco:
Caso 7:
– Paciente: “Tomo de tres a cinco Coca-colas al día, porque he dejado de fumar y es lo único que me quita la ansiedad. No me las quitarás, ¿no?”
Imaginaos mi cara al contarme esto. Entiendo que dejar de fumar, como cualquier “vicio”, genera unos estados de ansiedad que solo quien lo lleva haciendo muchos años y lo deja, es capaz de sentir. Puedo llegar a entender que tiremos de azúcar, pues es el que mayor bienestar nos genera en el menor periodo de tiempo. Pero de ahí, a que tomemos esa elevada cantidad de refresco diario y que encima me advierta que no se la quite, es de traca.
Los refrescos no contienen ningún nutriente de calidad, solamente poseen azúcares, cafeína en algunos casos y sustancias artificiales, por lo que al organismo única y exclusivamente le aportan calorías vacías y una adicción, como en este caso incontrolable.
Fuente: Google

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¿Qué tenemos aquí? Una persona que se ha quitado un “vicio” como es el tabaco, y se ha enganchado a otro. ¡Vaya solución!
En este caso, mi recomendación fue que fuera disminuyendo progresivamente la cantidad y conseguimos que se tomara 2 refrescos a la semana. Algo es.
Espero que os haya resultado interesante la entrada de hoy. Iré recopilando más consultas para traéroslas y que las podamos comentar si queréis, entre todos. Por cierto, si alguien está interesado en mi trabajo, sólo tenéis que pinchar aquí.
Un saludo!
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Desmontando mitos: “yo para que voy a hacer ejercicio si solo quiero quitarme unos kilitos”

Esa es la frase tan lapidaria que tuve el “placer” de oír hace muy poco a un paciente que quería perder peso, pero ya me avisó de que eso de hacer ejercicio no iba con él.

Lo primero de todo, buenos días.

La entrada de hoy la inspiró este paciente pero también va dedicada a todas y cada una de esas personas piensan que solo con dieta van a perder peso; y también para aquellas que suponen que por estar “delgados/flacos” no necesitan hacer ejercicio físico.

Empecemos desmontando el mito de que “sólo con dieta puedo perder peso”.

Evidentemente todos sabemos que con una correcta dieta podemos adelgazar, y también sabemos que si hacemos más ejercicio del habitual (si antes no se hacía nada de nada y ahora empezamos a hacer ejercicio aeróbico como andar rápido, correr, montar en bici, hacer zumba…) también deberíamos perder peso.

Fuente: google

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Esto se basa en el balance energético; es decir, si ingiero menos calorías de las que necesito, adelgazo; al igual que si gasto más calorías de las que necesito, también adelgazaría.

Pero entonces, os preguntaréis ¿por qué se recomienda tanto una combinar dieta con ejercicio en la pérdida de peso?

Cuando perdemos peso a través de la alimentación y con la práctica de ejercicio físico regular, estamos perdiendo grasa y ganando masa muscular. Al ganar masa muscular, nuestra tasa metabólica basal (calorías que cada individuo necesita en reposo) estará aumentando y por tanto, quemaremos más calorías en reposo. Así, cada gramo de músculo utiliza unas 6 calorías al día para mantenerse, mientras que cada gramo de grasa, quema solamente 2 calorías diarias.

Por todo ello, si hacemos dieta pero no ejercicio, perderemos peso de forma más lenta y menos eficaz puesto que no estaremos ganando masa muscular y a medio plazo volveremos a ganar peso. Al igual sucederá si solamente realizamos ejercicio físico, en este supuesto, ganar masa muscular y perder grasa será más complicado ya que el consumo elevado de carbohidratos da lugar a un almacén en forma de grasas. Estas reservas grasas se usan como combustible después de los carbohidratos por tanto, para perder grasas sin hacer dieta hay que hacer el doble de ejercicio (en duración e intensidad).

Vamos con la segunda cuestión. ¿Estando delgado/a, tengo que hacer ejercicio?

No por estar en un peso adecuado, también llamado normopeso (IMC=18.5-24.9) vamos a estar completamente sanos. El IMC solamente relaciona el peso que debería tener un individuo si lo asociamos a su altura. Pero como todo, estos estándares no discriminan por sexo, edad, estilo de vida…por eso se quedan en una simple guía y hay que usarlos como tal.

“Tres de cada diez delgados son, en realidad, obesos”. ¿Cómo os quedáis? Pues bien, según un estudio de la Clínica Universidad de Navarra que valoró a 6000 individuos, concluyó que casi el 30 % de los mismos presentaba unos elevados niveles de grasa corporal, más asociados con los niveles de obesidad que con los de normopeso.

Fuente: Google

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Esto nos hace ver que el IMC no es infalible y como hemos señalado antes solamente debe tomarse con una guía, midiendo además otros parámetros; y que la báscula no lo es todo. Personas con un elevado índice de grasa corporal pueden presentar resistencia a la insulina, hipercolesterolemia o hipertrigliceridemia.

Por ello y a modo de conclusión, decir que estar delgado aparentemente no impide que tengas que realizar ejercicio físico, aunque para las personas “cómodas” y de pensamiento “cerrado”, esta es la mejor opción.

El ejercicio físico junto con la dieta te va a ayudar a perder peso de forma más saludable y aunque la báscula y el IMC te indiquen que te encuentras en un peso adecuado, nunca subestimes el resto de tus parámetros corporales (Indice de cintura, grasa, líquidos, masa muscular), pues también forman parte de tu salud.

Espero que os haya resultado útil esta entrada y ya sabéis, si queréis dejar algún comentario, estaré encantada de recibiros en Dsobremesa.

Un saludo!

Diccionario nutricional: dieta

Buenos días a todos.

Hoy empezamos por el principio. En el campo de la nutrición y sobre todo, en el de la dietética, la palabra dieta es uno de los primeros pilares teóricos y prácticos que aprendemos los profesionales de este mundo. Podríamos decir que junto con el ejercicio físico son la base de un estilo de vida saludable.

Pero, ¿realmente usamos este término con propiedad, o hablamos de dieta solamente asociada a la pérdida de peso?

QUÉ ES UNA DIETA

Según la RAE posee varios significados:

1. Régimen que se manda observar a los enfermos o convalecientes en el comer y el beber.

2. Privación completa de comer.

3. Conjunto de sustancias que regularmente se ingieren como alimento.

Aquí en Dsobremesa nos quedamos con ésta:

“Conjunto de sustancias alimenticias que componen el comportamiento nutricional de los seres vivos”. (http://definicion.de/dieta/)

Es evidente por tanto, que todo el mundo seguimos una dieta pues todos nos alimentamos diariamente. La cuestión es saber elegir la más adecuada para cada uno de nosotros y de nuestras necesidades.

Así surgen muchos tipos de dietas:

* DIETA HIPOCALÓRICA

Este tipo de dietas, como su nombre indica es baja en calorías, concretamente está compuesta por un número de calorías inferior a la que una persona necesita en reposo. Por eso, están indicadas normalmente para aquellas personas que quieren bajar de peso por motivos de salud (sobrepeso, obesidad, diabetes, hipercolesterolemia…) o bien por motivos estéticos.

Fuente: Google

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Hay que decir que en este tipo de dietas no se elimina ningún grupo de alimentos, simplemente aparecen en cantidades mínimamente necesarias. Si se sigue correctamente, ofrece buenos resultados pues desaparece el efecto rebote. Esto es debido a que se come de todo de manera equilibrada.

* DIETA HIPERPROTÉICA

Fuente: Google

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Dieta caracterizada por el elevado consumo de alimentos ricos en proteínas y por el descenso en el consumo de alimentos ricos en carbohidratos y en grasas. Es usada normalmente por culturistas o deportistas que quieren aumentar su masa muscular y bajar su nivel de grasa al máximo. Sus recomendaciones deben estar prescritas por especialistas en nutrición deportiva.

Evidentemente este tipo de dietas no es indicado para la población general, aunque se hayan extendido ciertas “dietas milagro” con dichas características, pues su peligrosidad está más que demostrada: daña el riñón y el hígado, además puede dar lugar a problemas digestivos debido, entre otros, a la ausencia de fibra en la dieta. Por añadir un efecto más, existe el riesgo de padecer descalcificación ósea.

* DIETA DISOCIADA

Se trata de una dieta que separa alimentos dentro de una misma comida, teniendo en cuenta sus principales componentes. Existen varios modelos, pero normalmente se trata de evitar mezclar grasas y proteínas, con carbohidratos.

Fuente: Google

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¿De dónde viene dicha idea de dieta?

Algunos “especialistas” asocian que cada macronutriente requiere un pH diferente en el estómago para su correcta digestión, por lo que según ellos, es recomendable separarlos en las comidas para su correcta asimilación.

Algunos de los efectos negativos de esta dieta es un déficit vitamínico, mineral y calórico, con la consiguiente gravedad que ello supone: irritabilidad, insuficiente descanso, problemas digestivos, debilidad, falta de energía, anemia, contracturas musculares…

* DIETAS TERAPÉUTICAS

En este apartado encontramos infinidad de dietas:

– Dieta basal

– Dieta en la insuficiencia renal.

– Dieta controlada en sodio.

– Dieta en la diabetes.

– Dieta en el paciente oncológico.

– Nutrición enteral y parenteral.

Cada una de ellas está indicada para tratar una patología o en el caso de la dieta basal, constituye el último escalón de una dieta progresiva para el paciente hospitalario.

Ya hemos hablado de lo que es una dieta y los tipos que existen de manera muy resumida. Ahora vamos a hablar de lo que NO es una dieta.

QUE NO ES UNA DIETA

Una dieta no es aquella que te promete una rápida pérdida de peso sin esfuerzo. Si ese es su principal reclamo, huye despavorida porque acabarás pagándolo caro (y digo bien, cuando hablo de pagar).

Una dieta no es aquella que aparece plasmada en programas de televisión, revistas de moda, folletos de publicidad o en carteles que promocionan un producto y en la que te garantiza que no pasarás hambre. Porque “¡Ay amigo/a!” sí que lo vas a pasar…

Una dieta no es la que está prescrita por alguien ajeno al mundo de la nutrición, que haciendo uso del tan afamado término “intrusismo” se sube al carro de la desesperación de los que quieren perder peso. Importante saber dónde vas y quién te está asesorando para perder peso. No dudes en preguntar por su titulación, y mi consejo es que si no se trata de un técnico en nutrición y dietética o un diplomado en lo mismo, no sigas adelante.

Una dieta no es aquella en la que se te obliga a tomar productos para conseguir un determinado peso en un determinado periodo de tiempo. Los buenos profesionales nunca te hablarán de semanas, meses o años pues está en tí en mayor medida, llegar a tu peso deseado. Cambiar de hábitos no es fácil y, por supuesto, no será a corto plazo, ya que conlleva modificar un estilo de vida que seguramente lleve implantado mucho, mucho tiempo.

Y, por último, una dieta nunca pondrá en riesgo tu salud eliminando de ella determinados alimentos y potenciando el consumo preferente de otros. Un buen profesional adaptará dichas pautas a tu estilo de vida, a tus gustos, a tus patologías/alergias o intolerancias (si las tienes) y a tus necesidades calóricas.

Espero que os haya quedado claro qué es y qué no es una dieta y que si tenéis cualquier duda, sugerencia o comentario, la hagáis aquí en Dsobremesa. Estaré encantada de recibiros 😉

Un saludo!

Desmontando mitos: “estoy a dieta… ¡solo podré beber agua!”

Buenas tardes a todos.

Vamos con otro mito a desmontar, esta vez se trata del tema “bebidas” cuando queremos bajar de peso. Muchas de las dietas fallidas son el resultado de demasiadas restricciones y de la eliminación total durante un largo periodo de tiempo de grupos de alimentos. De esta manera solo conseguimos que el paciente abandone el plan dietético por ansiedad y aburrimiento.

En el caso que nos acontece, bastantes personas me han preguntado mientras están siguiendo una dieta hipocalórica “¿solo bebo agua, no?” o “no voy a poder salir a tomar algo, porque no voy a pedir agua en un bar”. Como siempre, irse a los extremos es un craso error. Lógicamente el agua debe ser la bebida diaria tanto si quieres bajar de peso como si no. Véanse aquí las razones. Pero eso no significa necesariamente que otras bebidas queden totalmente descartadas.

Si estamos en casa, los zumos naturales de frutas o de verduras (nunca se aconsejarán los zumos comerciales azucarados tipo Brick o similares) pueden ser grandes aliados para notar en boca otro sabor, pues hay gente que se queja de que le cuesta sobremanera tomar agua. De sobra son conocidas las grandes propiedades de estos alimentos pero es conveniente saber que tras la trituración, batido o exprimido, pierden gran parte de sus compuestos beneficiosos (vitaminas, fibra…)

Imagen: Pinterest

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Ejemplos de estos zumos hay tantos como frutas o verduras existan en el mercado. Desde los más tradicionales como los de naranja, tomate, piña o uva hasta los más exóticos y originales como los de mango, fresas y plátano o los de apio, pepino y manzana.

Un consejo: usa tu imaginación. Mezclando productos conseguirás sabores espectaculares.

Fuente: Google

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Si a estos licuados y zumos les añadimos leche o yogur desnatado, los estamos convirtiendo en batidos caseros. Otra saludable opción que puedes tomar en la media mañana, en la merienda o incluso como postre.

Eso sí, es importante recalcar que tanto los zumos como los batidos en ningún caso sustituyen una ración de fruta o verdura, pues siempre es preferible tomar estas piezas enteras.

 

En el caso de que seas más de bebida caliente y no tengas demasiado tiempo para cocinar, siempre puedes optar por las infusiones. Además de aportar flavonoides (potentes antioxidantes), vitaminas (C y E sobre todo) y minerales como el como el flúor; hay infusiones que ayudan a mejorar la digestión, a prevenir gases y a desinflamar (como en el caso de la manzanilla). La variedad es muy amplia, solo tienes que probar cual se adecua a tus gustos. Otra de las ventajas de estas bebidas es que en cualquier establecimiento las tienes disponibles.

Fuente: Pinterest

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Y refiriéndonos a la vida ociosa, ¿qué bebidas podríamos tomar si queremos perder peso pero no excedernos en calorías? Cualquier nutricionista medianamente responsable nunca recomendará el consumo de alcohol y menos estando a dieta. Otra cosa es que, de manera muy puntual, pueda permitirse.

Fuente: Pinterest

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Por tanto, si hablamos de las bebidas alcohólicas fermentadas, en el caso de la cerveza, ésta es preferible tomarla sin alcohol (un botellín sin contiene 17 Kcal. mientras que uno con, 45 Kcal.). En el caso del vino, el blanco es algo más pobre calóricamente hablando (100 ml. aportan 60 Kcal.) que el tinto, cuyo aporte calórico por 100 ml. es de 70.72 Kcal.

Por supuesto las bebidas alcohólicas destiladas (whisky, vodka, ginebra, ron…) ni se permiten ni se aconsejarán en ningún caso.

“¿Y qué pasa con los refrescos?” Pues que además de fomentar el sobrepeso y la obesidad en la edad infantil son tremendamente perjudiciales si se consumen en exceso en la edad adulta. (Uy, disculpad, me ha salido la vena de supernutricionista). Volvemos a lo mismo, si has de tomarlos porque no te queda otra, opta por los ZERO, que se supone, no tiene nada de azúcares. Una alternativa más indicada sería el agua con gas.

Fuente: Google

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Esta bebida se consume más en el centro de Europa y está compuesta por agua y ácido carbónico disuelto, responsable de la aparición de burbujas. Esta bebida, a pesar de las falsas creencias, no aporta calorías y facilita las digestiones pues estimula la secreción de jugos gástricos. Eso sí, al igual que el resto de bebidas gaseosas no son recomendables en personas con aerofagia. Por cierto, no confundamos el agua con gas con la tónica o la gaseosa, pues éstos sí contienen azúcares y son considerados refrescos.

Dicho todo lo anterior, espero haberos ayudado a desmontar otro mito. Y es que, estando a dieta no solo puede beberse agua, aunque es verdad que es el más recomendable, para que nos vamos a engañar.

Si tienes cualquier duda o comentario, puedes plasmarlo aquí. Estaré encantada de resolverlo 😉

Un saludo!

Desmontando mitos: “Yo sí como verdura, tomo purés”

Buenos días a todos.

Hoy, volvemos a desmontar un extendido mito, que más que un mito casi se ha convertido en un hábito, pues, ¿cuántas veces habremos oído eso de que “el puré al llevar tantas verduras juntas es más completo”? o “si, si yo todas las verduras que quieras pero en forma de puré, si no no me las como”. Pues vamos a demostrar que comer verduras cocinadas de una manera u otra influye en el aprovechamiento de los nutrientes y en la conservación final de los mismos.

¿QUÉ ES UN PURÉ Y CÓMO SE PREPARA?

Según el diccionario de la RAE (Real Academia Española), el puré (del francés purée) es una pasta que se hace de legumbres u otras cosas comestibles, cocidas y trituradas.

En nuestra cultura, esas “otras cosas comestibles” suelen ser verduras u hortalizas fundamentalmente.

Fuente: Pinterest. 1. Puré de patata 2. Puré de espinacas y brócoli 3. Puré de lentejas 4. Puré de zanahoria

Fuente: Pinterest : 1. Puré de patata  2. Puré de espinacas y brócoli  3. Puré de lentejas  4. Puré de zanahoria

Preparar un puré es un proceso sencillo que consta de varios pasos principales:

– Lavado, pelado y troceado de las verduras en cuestión.

– Cocción en agua de las verduras (dependiendo del tipo de verdura será durante un tiempo un otro. Por ejemplo una zanahoria tarda más en cocerse que una judía verde).

– Escurrido.

– Triturado mediante una batidora, un pasapuré o una Termomix.

– Sazonado/condimentado del plato.

Todos estos procesos llevan consigo una serie de consecuencias nutricionales en los ingredientes iniciales, por tanto:

¿CUÁLES SON LOS EFECTOS DE DICHOS TRATAMIENTOS CULINARIOS SOBRE LAS VERDURAS Y HORTALIZAS?

Matizar que las distintas técnicas de cocinado conllevan una destrucción de microorganismos patógenos, de antinutrientes y además favorecen la digestibilidad de muchas frutas y verduras. Sin embargo, en esta entrada en lo que nos vamos a centrar es en los efectos adversos de emplear dichas técnicas.

En la primera acción en la que existen cambios en la composición nutricional de las verduras u hortalizas es en el troceado. Aquí, al existir más superficie de contacto en el alimento, se desencadena una rápida oxidación del mismo, lo que acarrea el pardeamiento del color así como la posible aparición de bacterias, mohos y levaduras.

Preferiblemente: cortar las verduras/hortalizas en trozos grandes o incluso usar las piezas enteras.

La cocción también origina efectos poco beneficiosos en las verduras. Por ejemplo, la destrucción de vitaminas (sobre todo la vitamina C) y el paso de los minerales al agua de cocción.

Preferiblemente: emplear poca cantidad de agua y añadir un ingrediente ácido, como pueden ser el limón o el vinagre, pues las vitaminas se conservan mejor en estos medios. Además, es recomendable reutilizar el agua de cocción para el propio puré o para cualquier otra preparación (guisos, sopas…) pues así la pérdida de nutrientes disminuirá.

Otro consejo es que la cocción sea en una olla a presión, pues así estaremos alcanzando temperaturas superiores a las de ebullición (105-120 ºC), reduciendo de esta manera el tiempo de cocción y minimizando por tanto la pérdida de vitaminas y minerales.

Y finalmente, donde más cabe destacar la modificación nutricional de estos alimentos es en la trituración. En esta etapa, la pérdida de vitamina C es muy rápida, dada la introducción de oxígeno, así mismo, existe la posibilidad de que se destruya la fibra presente en el alimento.

Preferiblemente: consumir el puré lo antes posible y reducir el tiempo de triturado.

Estabilidad de las vitaminas expuestas a varias condiciones "Harris y Karmas, 1975 y Priestley, 1979" Fuente: Google

Estabilidad de las vitaminas expuestas a varias condiciones “Harris y Karmas, 1975 y Priestley, 1979” Fuente: Google

Así que las mejores técnicas para evitar que suceda todo lo anteriormente mencionado serían:

– Consumo en crudo: por ejemplo en ensaladas.

Fuente: Pinterest

Fuente: Pinterest

– Escaldado: consiste en sumergir en agua hirviendo a las verduras durante 2-10 minutos y posteriormente lo ideal es congelarlas pues de esta manera destruiremos las enzimas responsables de la oxidación vitamínica.

Escaldado de judías verdes. Fuente: Google

Escaldado de judías verdes. Fuente: Google

– Al papillote: recubiertas con papel de aluminio y metidas al horno durante tiempos cortos, concentran todos sus jugos y por tanto, sus nutrientes en el interior del alimento.

Verduras al papillote. Fuente: Google.

Verduras al papillote. Fuente: Google.

VERDURAS/HORTALIZAS DE TEMPORADA

Os quiero dejar una ilustración que muestra de forma fácil y rápida las verduras y hortalizas que podemos encontrar ahora mismo de temporada. Esto implica que han alcanzado su punto óptimo de maduración, y por tanto nutricional y además van a estar más disponibles en nuestras tiendas habituales y a un precio más asequible. Por ello, es recomendable consumir cada alimento cuando sea su temporada óptima.

Fuente: Google

Fuente: Google

Y ya para finalizar, una no muy agradable curiosidad, la dieta del potito.

Todos sabemos lo que es un potito. Es un alimento precocinado como un puré y consumido normalmente por los bebés. Pues como las dietas milagro son originales y absurdas a partes iguales, también ha aparecido esta dieta del potito. Consiste básicamente en consumir 14 potitos diarios y hacer una cena de carne y verdura.

Salta a la vista que tanto la falta de nutrientes como el consumo calórico recomendado al día son insuficientes y pueden provocar trastornos graves para nuestra salud.

Fuente: Google

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Como conclusión aclarar que esto no es “blanco o negro”. Comer puré no es malo, simplemente es preferible consumir verduras de otra manera como ya hemos especificado puesto que los beneficios serán mayores.

Un saludo!

Fuente: apuntes de la asignatura “Tecnología Culinaria”

http://www.alimentacion-sana.org/informaciones/novedades/aproveche.htm

http://www.henufood.com/nutricion-salud/aprende-a-comer/tecnicas-culinarias-y-tecnologia-alimentaria-efecto-en-la-nutricion/