Descubriendo las semillas de sésamo

Hola a todos.

Como ya pudimos descubrir en anteriores post (amaranto, quinoa, chía, avena), esta vez toca hablar de unas semillas con unas interesantes propiedades y que cada vez están ganando más protagonismo, como sucede con el resto de semillas. Vamos a hablar del sésamo.

sesamo

Fuente: Google

BENEFICIOS NUTRICIONALES

El sésamo contiene casi tanta lecitina (lípido que interviene en la digestión y dilución de otras grasas,como por ejemplo, el LDL o “colesterol malo”) como la soja.

A nivel protéico, estas semillas contienen un aminoácido esencial, la metionina con fuerte poder protector y estructural para nuestro organismo.

Si hablamos de minerales, podemos decir que el calcio, el zinc y el hierro son sus principales fuentes. Todos sabemos la importancia para huesos y dientes; metabolismo y transporte de oxígeno celular respectivamente de estas sustancias.

En cuanto a las vitaminas, destacan por encima de todas, la vitamina E, con gran poder antioxidante y las del grupo B, encargadas del normal funcionamiento del sistema nervioso.

Y ya por último, cabe destacar su contenido en fibra. Ésta, además de regular el tránsito intestinal también mejora los niveles de colesterol y de glucosa en sangre.

¿Cómo prepararlas para aprovechar al máximo sus propiedades?

Nuestro organismo no es capaz de descomponer la cáscara que envuelve casi todas las semillas, y en este caso, las de sésamo. Por ello, es preferible tomarlas ya peladas, para así consumirlas directamente. Otra opción es triturarlas y añadirlas a distintas recetas.

¿Cómo incorporarlas a tu alimentación diaria?

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Pollo rebozado con sésamo. Fuente: Google

Una idea que cobra fuerza es empleándolas como parte del rebozado. En vez del plan rallado, podemos rebozar la carne (pollo, pavo, ternera, conejo…), el pescado, o incluso hortalizas (alcachofas, coliflor, brócoli…) en estas semillas. Le da un toque crujiente y delicioso.

 

El sésamo también es muy empleado para cremas o salsas, por su peculiar sabor; y en repostería (bizcochos, galletas, panes caseros…) se alza como una alternativa muy nutritiva y diferente.

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CURIOSIDADES

  • Además de en semillas, otra de las formas más comunes de encontrarnos el sésamo, es en aceite. Aporta mucho sabor y aromas a las recetas.
  • En árabe se le llama simsim; en griego sesamon y en arameo, ma sumas.
  • También esta semilla ha dado nombre a una famosa expresión: “Ábrete, sésamo”. Cuenta la historia que en el territorio árabe se esperaba mucho tiempo para que las vainas de sésamo se abrieran y dieran lugar a las apreciadas semillas de ajónjolí. Estas, daban lugar a un refinado aceite. Quizás de ahí el origen de la expresión en el cuento de Ali Babá, cuya esperanza al igual que con las semillas, era poder acceder al tesoro.
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Espero que os haya resultado útil esta entrada y que hayáis aprendido un poco más acerca de este apreciado alimento.

Un saludo!

Desmontando mitos: ¡La “mala leche” que se traen algunos con la leche…!

Buenos días a todos.

Hoy volvemos a desmontar uno de tantos y tantos mitos que se encuentran en el mundo de la nutrición: el tema de la leche y sus subproductos. Este alimento tiene tantos mitos que dan lugar a más mitos que podríamos escribir un blog entero tratándolo. Pero yo me he querido centrar en los más extendidos.

Empezamos.

Cada vez oímos, leemos o escuchamos más que la leche no es tan buena como la pintan, que tiene mucha grasa y que somos los únicos mamíferos que la tomamos procedente de otro animal. Además las intolerancias a la lactosa y sus proteínas no ayudan demasiado a desmitificar estos aspectos.

Por definición, la leche es el producto íntegro, sin calostro, del ordeño de hembras mamíferas domésticas. Y desde el punto de vista comercial, hablaríamos de la leche de vaca. En 2009, este alimento ocupaba el tercer lugar en gasto de alimentación, por detrás de la carne y el pescado.

Pues bien, la leche (materna, normalmente), es el primer alimento que consumimos desde que nacemos. ¿La razón? Porque es el alimento que mayores nutrientes posee para el desarrollo tanto fisiológico como inmunológico del bebé. Por ello se recomienda su consumo exclusivo hasta los 6 meses de edad.

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¿Cómo entonces podría este alimento ser perjudicial o no tan beneficioso para el ser humano?

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Fuente: Google. Proceso de higienización de la leche.

Quizás tenga algo que ver en la creación de estos mitos, los métodos de conservación. Mucha gente cree que el hecho de pasteurizar, esterilizar, aplicar UHT… a la leche hace que ésta pierda propiedades y adquiera componentes perjudiciales para la salud. Como antiguamente no existía dicha tecnología y normalmente tras el ordeño de la vaca se consumía la leche, el calostro; se hacían quesos, cuajadas…es muy común mirar al pasado y lanzar frases tales como “la leche de ahora no sabe a leche”, “antes nos tomábamos la leche directamente de la vaca y no nos pasaba nada”.

Pues bien, hemos de saber que la leche se altera con mucha facilidad. Que proliferen bacterias u otros microorganismos patógenos es muy común si no se realizan los tratamientos de higienización y conservación oportunos; y enfermedades como la brucelosis pueden aparecer en el ser humano si se consume leche cruda.

Así que, para quedarnos más tranquilos vamos a describir brevemente en qué consisten los métodos actuales de higienización de la leche y cuales son sus funciones principales:

* Pasteurización: método cuyo nombre proviene de su creador, Louis Pasteur, está basado en someter a ciertos líquidos a altas temperaturas durante un periodo de tiempo determinado. Es un proceso muy estudiado que logra acabar con agentes patógenos alterando mínimamente las características nutricionales y organolépticas del producto de origen. Puede ser LHT (62-65 ºC durante 30 minutos) ó HTST (72-78 ºC durante 15 segundos).

* UHT: es otro tipo de pasteurización pero empleando temperaturas bastante superiores (140-150 ºC durante 2-16 segundos).  Son las siglas en inglés de Ultra High Temperature. Es un choque térmico algo menor que en el proceso de esterilización. Con este proceso, el líquido tratado puede aguantar hasta cuatro meses sin necesidad de refrigeración. Es lo que sucede ahora con las leches de consumo.

Claramente la leche perderá algo de sabor y cuerpo, pero ganaremos en salud.

Si seguimos hablando de la leche, se me viene a la cabeza otro tipo ligado al consumo actual y que es una mezcla entre “pereza y tomadura de pelo”: las leches enriquecidas. Las hay enriquecidas con calcio, con omega 3 y 6, con fibra, con vitaminas A, D y, si les dejan, hasta con Z.

Fuente: Google

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Pero mi pregunta es ¿la leche no tiene ya de por sí calcio y vitaminas? Pues si quieres aumentar el consumo de ambos nutrientes toma dos raciones de leche o de productos lácteos. ¿Y qué pasa con el omega 3, el 6 y la fibra? ¿Tengo que recurrir a la leche enriquecida para incorporarlos a mi dieta? No, simplemente debes tomar semanalmente pescado azul, y diariamente cereales integrales, fruta y verdura.

Déjate de pagar el doble por un producto fruto del márketing más exagerado de la industria alimentaria.

Cambiando algo de tercio, otro mito relacionado con la leche y con los productos lácteos es aquel que oigo (y veo) con relativa frecuencia. Es el de “a mi no me puede faltar calcio, yo me tomo mis natillas, arroces con leche, mousses hiperultracremosos con frutas de la marca X todas las noches”. Pues bien, querido amigo/amiga lo que tú consumes todas las noches se llaman postres lácteos y no están considerados como tal lácteos pues su contenido en azúcares simples y grasas saturadas superan con creces las recomendaciones diarias. Esos postres lo que menos llevan es leche, os lo aseguro.

Fuente: Google y Pinterest. 1. Helados 2. Natillas 3. Arroz con leche 4. Leche condensada

Fuente: Google y Pinterest. 1. Helados 2. Natillas 3. Arroz con leche 4. Leche condensada

Por tanto, para contabilizar una ración de lácteo tendremos que consumir:

– Leche.

– Queso.

– Leches fermentadas: yogur o kéfir.

El resto (helados, natillas, yogures griegos, cuajadas, leches condensadas…) están considerados como postres lácteos.

En conclusión, la leche es necesaria para el consumo humano al igual que sus derivados. Así que consume dos raciones al día y tu salud te lo agradecerá.

Espero que os haya resultado útil la entrada y que, como siempre haya servido para desmontar otro mito más.

Un saludo!

Fuente:

Apuntes asignatura “Productos lácteos”.

http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/ciencia-y-tecnologia/2012/03/09/208595.php