Descubriendo las semillas de chía

Buenos días a todos.

Hoy en Dsobremesa os voy a hablar de un nuevo descubrimiento alimentario: las semillas de chia. Seguro que muchos de vosotros las conocéis y las habéis incorporado ya a vuestras vidas, pero para los que no, en esta entrada vamos a hablar un poco más de ellas y a descubrir sus sorprendentes características.

ORIGEN DE LAS SEMILLAS DE CHÍA

La Salvia Hispánica o chía empezó a ser cultivada por los aztecas en zonas de México y Guatemala, es por ello por lo que este alimento se conoce desde los tiempos precolombinos.

Fuente: Pinterest

Fuente: Pinterest

Pertenecen a la familia de la menta, tomillo, romero u orégano y, por tanto, se trata de una herbácea y no como muchos piensan, de un cereal.

PROPIEDADES NUTRICIONALES

Su principal beneficio a este nivel radica en su riqueza en ácidos grasos omega 3, por lo que nos aporta energía en muy elevada cantidad y nos ofrece beneficios cardiovasculares. Una ración de 28 gramos/día aporta 1.450 gr de este ácido graso.

Otro nutriente reseñable es la fibra soluble (concretamente los mucílagos) que consigue otorgar sensación de saciedad y ayuda a regular la flora intestinal, además de los niveles de glucosa y colesterol sanguíneo.

Otra característica destacable es su nivel protéico (11,43 gr/día por ración de 28 gr de chía). Dado que estamos hablando de un alimento de origen vegetal, que a priori no aportan tanta cantidad de proteínas, en el caso de la chía sí lo hace y además, son de alto valor biológico.

CÓMO TOMARLAS

Screenshot_2015-04-14-22-01-48~2Multitud de preparaciones son posibles para estas semillas. Acompañando ensaladas, salsas o añadiéndolas a yogures, leche, bebidas vegetales (de avena, almendras, arroz, soja…), bizcochos, panes, mermeladas; formando puddings, flanes, galletas o en salado, hamburguesas, albóndigas o guarniciones… la variedad es infinita y podéis probarlo pues no aportan demasiado sabor a ningún plato, lo que logran es mejora su textura.

 

Cabe destacar que cuando se incorpora un líquido sobre ellas, éstas triplican su volumen. Esto es debido a los ya mencionados mucílagos de fibra soluble que contienen. Se obtiene finalmente una mezcla gelatinosa (pues al hidratarse forma un gel).

Fuente: Google

Fuente: Google

 

Así pues, enteras aportarían fibra pero si las machacamos suavemente con un mortero y las ingerimos en el momento, son ácidos grasos omega 3 lo que estaríamos añadiendo a nuestro organismo.

¿SABÍAS QUE…?

* Chía procede de la palabra “chian”, que significa “oleoso” o “aceitoso” en una lengua azteca.

* En nuestro país siempre se ha conocido con el nombre de “salvia”.

* Cuenta la leyenda que los guerreros aztecas podían llegar a aguantar un día entero de lucha alimentándose única y exclusivamente con una cucharada de semillas de chía. Es por eso, por lo que hoy en día se considera un “superalimento”.

* Las semillas de chía no contienen gluten, por lo que son aptas para celiacos.

* Todas las semillas (de lino, de amapola, de sésamo, las pipas de girasol, de calabaza, bayas de Gogi…), incluidas, por supuesto, las de chía, son comestibles y son de los pocos alimentos que conservan intactas sus propiedades nutricionales pues se consumen sin refinar, de manera íntegra.

CONCLUSIONES

No podemos ni debemos considerar estas semillas (ni ningún otro alimento) como un SUPERALIMENTO, lo primero porque es un término engañoso que suele lanzar la industria por motivos más que evidentes; y lo segundo, porque ningún alimento posee tales beneficios para ser considerado como tal.

Así mismo, decir que estas semillas deberían consumirse en más altas cantidades para aportar mayores beneficios nutricionales (eso no significa que no posean lo anteriormente citado, pero sí es verdad que una ración normal de chía (28 gr) no aportaría tanto omega 3 por ejemplo como una ración de 150 gramos de salmón).

Espero que os haya resultado útil la entrada de hoy, que consumáis chía (si es que aún no lo hacéis) pero sin pensar que éstas son la panacea a nivel nutricional. Usemos el sentido común.

Un saludo!

Fuentes:

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/curiosidades/2010/07/15/194375.php

http://blogs.20minutos.es/el-nutricionista-de-la-general/tag/salvia-hispanica/

 

 

 

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10 pensamientos en “Descubriendo las semillas de chía

  1. No tienen un sabor muy amargo? Yo tuve ocasión de probar un pan casero (de harina de trigo nada particular) hecho por mi santa hermana con el agregado de semillas de chía , y terminé escupiéndolas (a las semillas) de tan amargas que eran…¿o se trataría de alguna partida no muy buena,quizá verdes o algo así?

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    • Buenos días Iris!

      Las semillas de chía, al menos las que yo he probado, no tienen sabor apenas. Su textura en gel cuando se añaden a un líquido sí es característica.

      Si tienes ocasión, y para salir de dudas, vuelve a probarlas y nos cuentas si te sucede lo mismo.

      Un saludo!

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  2. Finalmente, conseguí en el Carrefour las mencionadas semillas de Chía. Las probé y no noté sabor amargo, se sentían grasosillas pero nada más. Ah, y las puse en un licuado de frutillas con yogur y quedaron perfectas 😃

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    • Exacto! Son muy ricas en ácidos grasos y poseen una textura particular. Tienen muchos usos, como estarás comprobando. A mí como más me gustan son con yogur y copos de avena 🙂

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