La importancia del etiquetado nutricional

Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) el etiquetado de alimentos “es el principal medio de comunicación entre los productores de alimentos y los consumidores finales, constituyendo una herramienta clave para permitirles realizar elecciones informadas sobre los alimentos que compran y consumen”.

Recientemente se dio a conocer la repercusión que tenía  leer de forma habitual el etiquetado nutricional para mantener un peso normal. Pero, para una persona de a pie, ¿es fácil interpretar dicha etiqueta? ¿Cuáles serían las pautas para saber leer correctamente las etiquetas de los alimentos y así obtener una adecuada información nutricional?

Hoy en dsobremesa, todas estas cuestiones.

Imagen extraída de Google

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Actualmente, el etiquetado de los alimentos está regulado en España a través  del Real Decreto 1334/1999, de 31 de julio y en él aparecen una serie de principios generales cómo:

El etiquetado no deberá en ningún caso inducir a error al consumidor:

  1. Sobre las características del producto alimenticio y, en particular, sobre su naturaleza, identidad, cualidades, composición, cantidad, duración, origen o procedencia y modo de fabricación o de obtención.
  2. Atribuyendo al producto alimenticio efectos o propiedades que no posea.
  3. Sugiriendo que el producto alimenticio posee características particulares, cuando todos los productos similares posean estas mismas características.
  4. Atribuyendo a un producto alimenticio propiedades preventivas, terapéuticas o curativas de una enfermedad humana, ni mencionando dichas propiedades, sin perjuicio de las disposiciones aplicables a las aguas minerales naturales y a los productos alimenticios destinados a una alimentación especial.

Así mismo existe un información básica que debe aparecer en el etiquetado de cada producto:

INFORMACIÓN OBLIGATORIA DEL ETIQUETADO

Salvo en el caso de las excepciones previstas en la legislación, las indicaciones que con carácter obligatorio deben aparecer en el etiquetado de los alimentos son las siguientes:

  1. La denominación de venta del producto.
  2. La lista de ingredientes.
  3. La cantidad de determinados ingredientes o categoría de ingredientes.
  4. El grado alcohólico en las bebidas con una graduación superior en volumen al 1,2 %.
  5. La cantidad neta, para productos envasados.
  6. La fecha de duración mínima o la fecha de caducidad.
  7. Las condiciones especiales de conservación y de utilización.
  8. El modo de empleo, cuando su indicación sea necesaria para hacer un uso adecuado del producto alimenticio.
  9. Identificación de la empresa: el nombre, la razón social o la denominación del fabricante o el envasador o de un vendedor establecido dentro de la Unión Europea y, en todo caso, su domicilio.
  10. El lote.
  11. El lugar de origen o procedencia, cuando el producto proceda de países terceros o procediendo de un país comunitario la no indicación pueda inducir a error al consumidor.
  12. Las especialmente previstas para diversas categorías o tipos de productos alimenticios (se recogen en el anexo V del Real Decreto 1334/1999).

Fuente: http://www.aesan.msc.es/AESAN/web/cadena_alimentaria/detalle/norma_general_etiquetado.shtml

A nivel práctico si nosotros vamos a comprar y vemos esta etiqueta, ¿qué aspectos generales debemos conocer y tener en cuenta?

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“La información debe aparecer agrupada en un mismo lugar, estructurada en forma tabular y, si el espacio lo permite, con las cifras en columna. Si no hubiera suficiente espacio se puede utilizar la forma lineal” (AESAN).

Por tanto, nos tenemos que centrar primeramente en la tabla posterior en la que se exponen los valores medios por 100 g de producto, ya que es la obligatoria y por tanto debe aparecer en cualquier envase. Lo destacable en un primer vistazo:

– Para poder comparar entre distintos alimentos, la media es valorar el producto por 100 g ó 100 ml.

– Inmediatamente por debajo se sitúan los niveles energéticos, establecidos primeramente en Kilocalorías (comúnmente pero de forma errónea se leen como calorías sin más; aunque lo correcto sería leerlas en este caso como: 81.000 calorías ó como 81 kilocalorías) ó el equivalente en kilojulios. La medida internacional para medir la energía es el kilojulio, pero está más extendido el uso de las primeras, con lo cual se establecen ambos.

¿De qué nos informan las kcalorías? Un hombre adulto, de media, necesita 3200 Kcal diarias mientras que una mujer, de media, requiere 2300 Kcal. Una vez sabido esto, al comprar el anterior producto sabemos que estamos ingiriendo, si consumimos 100 g, 81 Kcal.

– Seguido al valor energético aparece siempre, en gramos, el macronutriente presente en mayor cantidad; en este caso, las proteínas.

– Posteriormente, le siguen los hidratos de carbono, y justo debajo deben establecerse los valores de azúcares (los carbohidratos son un macronutriente que engloban a los carbohidratos complejos – almidones, presentes en pastas, arroces, patatas, legumbres…- y a los simples ó azúcares – glucosa, fructosa….presentes en algunas frutas, en bollería, harinas refinadas…)

– Continúa con las grasas, de las cuales debe indicarse el contenido en las saturadas, puesto que por sabemos que son las que generan problemas cardiovasculares.

– Finalmente encontramos los valores de fibra y de sodio, que son opcionales.

Ahora nos centraremos en la interpretación de los 5 óvalos unidos que corresponden a los valores medios por ración de 50 g de producto. (Decir que esta información sólo es necesaria cuando “se indique el número de porciones contenidas en el envase” (AESAN)).

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Así, según las CDO (Cantidades Diarias Orientativas) para un adulto basado en una dieta de 2000 Kcal. la lectura e interpretación correcta serían:

* Primer óvalo: 50 g de producto contienen 41 Kcal; es decir, el 2% de la Cantidad Diaria Orientativa para una dieta de 2000 Kcal. Explicado de forma práctica: si consumo una dieta diaria de 2000 Kcal., al comerme 50 g de este producto, ya estoy incorporando el 2% de la cantidad diaria orientativa. Me faltaría el 98 % de Kcalorías para llegar a los valores ideales.

Y así sería con el resto de óvalos.

OTRO TIPO DE ETIQUETADO NUTRICIONAL

Determinadas marcas han creado otro tipo de guía en este campo. Por ejemplo el semáforo nutricional, es una forma gráfica de conocer, mediante colores, las cantidades de calorías, azúcar, grasa, grasa saturada y sal (los principales nutrientes que pueden generar riesgo de patologías) estableciendo:

– Color rojo: cantidad alta.

– Color naranja/amarillo: cantidad media.

– Color verde: cantidad baja.

Semáforo nutricional

Semáforo nutricional: el óvalo que no se aprecia del todo es el de la grasa.

Es bastante sencillo y muy visual:

– Una ración de 25 g de producto contiene cantidades bajas de calorías, azúcares, grasa saturada y sal y cantidades medias de grasa respecto a la ya nombrada Cantidad Diaria Orientativa para un adulto (suele ser de 2000 Kcal).

Además, dentro aparece el porcentaje exacto, como en el resto de etiquetas, con lo cual no hay un déficit informativo.

Fuente: http://www.eroski.es/eroski-y-tu/salud-bienestar/semaforo-nutricional/que-es-como-se-usa?locale=es

Espero que os haya resultado de utilidad, y recordad que las etiquetas nutricionales no están ahí para decorar un envase, tienen una importante función a medio y largo plazo y son imprescindibles para personas con problemas cardiovasculares (cardiacos, niveles de colesterol altos, niveles de triglicéridos altos…), hipertensión, diabetes, sobrepeso y obesidad.

Imagen extraída de Google

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Un saludo!

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4 pensamientos en “La importancia del etiquetado nutricional

  1. Muy interesante!!!
    Me gustaría preguntarte sobre la medida del gobierno de quitar en algunos productos la fecha de caducidad para evitar que se tiren alimentos en buen estado, como los yogures por ejemplo?? Quien pone la fecha de caducidad en los productos?? Las empresas para que consumamos mas??
    Gracias de antemano…

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    • Muchas gracias por tu comentario lo primero.
      Lo segundo, sí que he oído que en lugar de poner en los yogures la fecha de caducidad van a poner “fecha de consumo preferente”. Eso significa que a partir de esa fecha puede perder propiedades en contra de lo que indica la caducidad, pues dice que el alimento no podría consumirse tras esa fecha ya que podría dañar la salud de quien lo consume.
      Es una medida para no alarmar al consumidor y por tanto, evitar el desperdicio de alimentos.
      Decirte que la fecha de caducidad la suelen establecer los fabricantes o envasadores.

      Espero haberte ayudado.

      Un saludo!

      Me gusta

  2. Buenos dias
    Si todo el mundo cuando compra un producto,se interesara por el valor nutricional, nos iria mucho mejor a todos.
    Me parece fantastico y además super interesante
    Enhorabuena.

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