El papel de los ácidos grasos omega-3 como alimentos funcionales

Un alimento funcional es aquel capaz de producir un efecto beneficioso sobre una o varias funciones específicas del organismo (más allá de los efectos nutricionales habituales), de mejorar el estado de salud y de bienestar y de reducir el riesgo de padecer una enfermedad. Es un alimento que previene, pero NO CURA.

Hay muchos ejemplos de alimentos funcionales pero hoy nos vamos a centrar en el importante papel que juegan los ácidos grasos omega-3 en nuestra alimentación.

Existen tres tipos fundamentales de ácidos grasos:

– Saturados: en su estructura química no existen dobles enlaces y por tanto son sólidos a temperatura ambiente. Se encuentran en la carne de animales terrestres, en el aceite de coco y en el de palma. Deben ser consumidos en cantidades moderadas.

– Monoinsaturados: poseen un doble enlace. Uno de los más comunes es el ácido oléico (perteneciente a los omega-9), componente principal del aceite de oliva. Es beneficioso para la salud en cantidades moderadamente altas (debe superar el 13% del total de energía ingerida).

– Poliinsaturados: con más de un doble enlace en su estructura química, podemos dividirlos en dos subgrupos principales:

* omega-3: se encuentra en pescados grasos, en el aceite de colza y en el de soja.

* omega-6: presente en los aceites de maíz, girasol, cacahuete y germen de trigo.

En esta entrada, los protagonistas serán los ÁCIDOS GRASOS POLIINSATURADOS OMEGA-3, dadas sus extensas y variadas funciones beneficiosas sobre nuestro organismo.

Pues bien, el primer efecto a destacar es el EFECTO SOBRE EL SISTEMA CARDIOVASCULAR. En este campo, varios estudios han determinado su función antitrombótica ya que tras su consumo habitual se produce una inhibición de la agregación plaquetaria y una vasodilatación, dificultando la formación de trombos; además, fomentan la prevención de las arritmias pues se ha visto mejorada la función cardíaca, así como inhibe la formación de la placa de ateroma por un menor depósito de células grasas en los vasos sanguíneos. También está demostrado que los omega-3 disminuyen el nivel plasmático de triglicéridos y de VLDL (lipoproteínas de muy baja densidad). En la teoría (no ha restultado muy concluyente en la práctica), se ha visto también una ACCIÓN ANTIINFLAMATORIA.

Otra función beneficiosa es la asociación  del consumo de estos omega-3 a la prevención de cánceres de mama, próstata y colon. Varios estudios in vitro con líneas celulares han demostrado su capacidad para reducir el crecimiento de células cancerígenas humanas.

Finalmente decir que un importante ácido graso omega-3 (el DHA), junto a otros, forma parte de estructuras neuronales, por ello su requerimiento es especialmente trascendente durante la gestación, lactancia e infancia. Concretamente, durante la gestación, el aporte del DHA proviene de la placenta y, por tanto, va a depender del aporte materno del mismo, es decir, de la dieta.

PRODUCTOS ENRIQUECIDOS EN OMEGA-3 EN EL MERCADO

>Lácteos: se supone que su omega-3 procede del pescado azul (según la etiqueta: contiene un 0.03%, es decir, en 100 ml. hay 0,03 gr. de este ácido graso). Es una cantidad muy reducida. Ejemplo: leche Puleva enriquecida en omega-3.

> Huevos: los que añaden omega-3 lo especifican poniendo la cantidad exacta. Por ejemplo en los huevos Columbus aparece una cantidad de 1,5 gr./100 gr. Como curiosidad decir que se alimentan a las gallinas con microalgas ricas en omega-3 o con aceites de pescado.

> Productos cárnicos: al jamón cocido se le inyecta una salmuera enriquecida con omega-3 y en las salchichas también se añade este ácido.

Mi reflexión es que este importante alimento funcional debe ser incoorporado en nuestra dieta a través de los pescados grasos (azules) fundamentalmente, ya que el aceite de soja y el de colza no están tan presentes en nuestra dieta mediterránea como a lo mejor el de oliva, y los productos enriquecidos no aportan una cantidad representativa ni suficiente para alcanzar los niveles recomendados. Una ración de pescado azul (salmón, sardinas, atún, palometa, pez espada…) a la semana es recomendable para toda la población, pero fundamentalmente para aquellas personas con problemas de hipercolesterolemia (patología que define un exceso de colesterol en sangre).

Saludos!

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