La sal, la enemiga silenciosa.

Particularmente como nutricionista, la sal siempre ha sido una de mis mayores frustraciones. Es fácil de explicar, aunque no tanto de entender para muchos. Hay que tener en cuenta que esta sustancia no te nutre en sí misma, es decir, no te podrías alimentar de ella y estar bien nutrido, por lo que podríamos prescindir de ella en nuestras despensas ya que TODOS los alimentos la contienen en mayor o menor cantidad. De este modo, añadir sal a las comidas (a eso se le conoce como “sal de mesa”) es potenciar el riesgo de padecer una patología bastante común: la HIPERTENSIÓN.

De ahí viene mi frustración: con no añadir esta sal de mesa podríamos evitar un importante riesgo, ya que además esta patología no provoca síntomas específicos; asi que cuando se detecta puede ser demasiado tarde.

Pero no nos pongamos trágicos y aportemos alternativas. Ante esto, las mejores posicionadas son las ESPECIAS. Condimentar un plato con ellas aporta un sabor diferente, más natural y, al fin y al cabo, más SALUDABLE. Hay infinidad de ellas, múltiples variedades y extensos usos. Desde las más comunes como el perejil, la pimienta o el orégano hasta las más exóticas como el wasabi, el azafrán o el jengibre. Probemos unas pechugas de pollo a la plancha sin sal y añadiendo al final un pellizco de albahaca. Ya me contaréis la diferencia.

Por último y, espero tomar por costumbre de aquí en adelante, os dejo mi reflexión: no hay que ser drásticos, todo en su justa medida tiene su virtud, pero en este caso, la sal de mesa es innecesaria, y habiendo otras opciones más saludables, ¿por qué no cambiar mi hábito y así mejorarlo?

Saludos!

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9 pensamientos en “La sal, la enemiga silenciosa.

  1. Interesante entrada. =)
    He visto en el supermercado que venden un producto llamado “sustituto de la sal”, que parece que elimina el sodio de esta. ¿Es un producto saludable?
    ¡Gracias!

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    • No he probado ese producto pero sí he visto recientemente un tipo de sal “hiposódica”, es decir con una reducción en el contenido de sodio. En el envase pone “especial para dietas hiposódicas”. En este caso, se ha reducido el contenido de sodio pero se ha incrementado el de potasio, con lo cual el riesgo sigue existiendo ya que un aumento excesivo de este elemento puede producir efectos cardíacos perjudicables.
      Por tanto, al eliminar parte del sodio (nunca se eliminará del todo), se suele añadir otro elemento y esto no hace que sea más saludable.

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    • Vuelvo a recalcar que “la sal de mesa es innecesaria”, ya que todos los alimentos la contienen, de este modo sustituir una sal por otra sigue potenciando esos riesgos, porque sigue siendo SAL. Pero refiriéndonos a la sal marina, las únicas diferencias que existen respecto a la sal común (cloruro sódico) son que posee trazas de calcio, manganeso, yodo, potasio y cloruro de magnesio, de ahí que hayas visto probablemente que tenga más beneficios. Por otro lado, está más apreciada por su origen y sabor más natural. Beneficios nutricionales: practicamente inexistentes. Beneficios organolépticos: a gusto de cada uno.

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  2. Buenos días; acabo de leer el contenido del blog y la verdad que no te falta razón el lo de la sal; yo soy un aficionado a la cocina y la verdad que suelo pecar de usar muy poca sal o casi nada, el motivo como bien dices tu por los riesgos que entraña y porque muchas veces enmascara el sabor del alimento. Tengo que decir también que el uso de las especies favorece muchas veces el poder comer un mismo alimento de muchísimas formas diferentes, así que tienes todo mi apoyo y comprensión con el tema de la sal en las comidas.

    Muchas felicidades por el blog y espero poder seguir leyendo sobre temas tan interesantes a cerca de la nutrición y la salud.

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  3. Hola!!
    Estoy totalmente de acuerdo con tu articulo. Creo q si la vas dejando progresivamente, echando cada dia un poco menos de sal en cada plato, llega un punto en el que las cosas aliñadas como antes t saben saladas…
    D todas formas, por el momento, me sigue pareciendo un poco dificil prescindir totalmente de la sal..lo que estoy haciendo es añadir un poco de salsa de soja como sustitutivo…no se si es una buena solucion…ya me diras…
    Bueno enhorabuena por el blog!! Q sepas q cuentas una seguidora nueva que espera impaciente mas entradas! Ahh y por supuesto q voy a intentar hacer esa receta q suena muy bien..a ver qtal me sale…

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    • Hola Elena, primero agradecer tu comentario y tus palabras en general, y estoy de acuerdo contigo en que abandonar la sal es complicado si se hace de golpe, es más llevadero hacerlo de forma progresiva, disminuyendo su cantidad en según qué platos e ir percatándose de qué ya no es 100 % imprescindible.
      Por otra parte me dices que añades salsa de soja, te comento que ésta contiene cuatro ingredientes fundamentales, que son: agua, trigo, soja y sal. Así que como sustitutivo no es del todo aconsejable, pero sí puedes intercalar e ir probando a reducir la cantidad.

      Ya me contarás. Un saludo!

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